lunes, 2 de diciembre de 2013

El temeroso San José

Hilaba Santa María,
con aguja de tejer,
sorprendióla San José,
en la clara luz del día.

Horneaba la Santa Virgen,
pá su marido un pastel,
mas pillóla San José,
que cocinar no le exige.

Usaba la Virgen Niña
una piedra de moler,
mas frenóla San José,
cuando vio su tez pardiña.

Mas por fin, Virgen María,
un trabajo has de facer,
ayudar a Dios nacer,
¡Ay José! ¿querrás, María?

viernes, 21 de junio de 2013

Fiestas de fin de curso

Los hijos nunca dejan de sorprendernos.
Por norma general, no suelo asisitr a las fiestas de fin de curso del colegio de los chicos (cosa que ellos entienden, porque a ellos tampoco les gusta ese tipo de eventos), pero este año me he sentido especialmente persuadido por mi hijo David y no dejo de sorprenderme.

Veréis, hace dos semanas, se supone que el ratoncito Pérez le dejó una moneda bajo su almohada y David, ni corto ni perezoso, compró dos entradas para su fiesta de fin de curso.  Mi esposa, interesada en que el chico vaya llenando su hucha con sus propios ahorros, lo recriminó, mas cuando yo le pregunté me dijo muy serio: "Papá, es que quiero que mamá y tú vayáis a verme, por eso, para que no digáis que no, os invito con mi dinero".

Evidentemente, con gran orgullo he ido a la puerta del colegio, he entregado mis dos entradas como si al mejor de los conciertos o sesión de ópera fuese a asistir y, a todo el que conocía le he dicho: "mi hijo David me ha invitado a su fiesta".  Me da igual lo que pensasen los demás: yo he aceptado su invitación, y bien orgulloso que me siento de tener un hijo que, con tan solo 7 años, pueda ser tan generoso.

En estas pequeñas cosas, en la sencillez y la inocencia de un niño, en la providencia diaria, en la generosidad que derraman todos los que me rodean, en las ganas de vivir, es donde cada día se me concede experimentar el Amor de Dios.

Querido David, hijo mío, me ha gustado mucho tu fiesta: que Dios te bendiga siempre.

sábado, 18 de mayo de 2013

Fiesta de Pentecostés, Fiesta de Shavuot

“Contaréis siete semanas enteras a partir del día siguiente al sábado, desde el día en que habréis llevado la gavilla de la ofrenda mecida, hasta el día siguiente al séptimo sábado, contaréis cincuenta días y entonces ofreceréis a YHVH una oblación nueva”. (Levítico 23, 15-16).

(...) Se trata del momento del día de la “entrega” de la Torah, no de su “recepción”, ya que siempre la estamos recibiendo en la PARASHAT (acampada junto a la Tienda del Encuentro) de cada semana (...)

(...) Di-s presta Su juramento al pueblo elegido de que iban a ser Su pueblo y no iba a cambiarlo nunca. Como Di-s entrega Su juramento, también esta fiesta es conocida como JAG HA-SHVUOT (SHVUOT=juramento) (...)

y... muchas cosas más (de mi ensayo "Las festividades judías")

Jesucristo aprovecha la reunión de sus discípulos en esta festividad para entregar el Espíritu Santo a su comunidad, al igual que Di-s, El Santo, Bendito sea, entregó la Ley a Su Pueblo 7 semanas después de salir de Egipto.

¡¡ Feliz Pentecostés !!

miércoles, 24 de abril de 2013

Las lágrimas

Las lágrimas fueron puestas por Dios para recordarnos que nuestro corazón late y que, todo cuanto acontece a nuestro alrededor existe para nuestro bien y para perfeccionarnos como personas.

A veces, las lágrimas surgen espontáneamente cuando te sientes feliz, cuando ríes y te invade una gran alegría cuando recibes una buena noticia.  En esos momentos parece que el corazón se ensancha y que toda la existencia se torna de colores vivos, alegres, brillantes; la luz nos embriaga y entonces, brotan lágrimas de satisfacción.

Otras veces las lágrimas brotan de nuestros ojos ante las adversidades o injusticias que sufren los seres queridos que nos rodean.  En esos momentos nos gustaría entrar en la piel de quien sufre para intentar mitigar su dolor y su desesperanza.  Así ocurre cuando ves sufrir a la esposa, a los hijos, a los padres, a los hermanos, a la gente querida.  Entonces el corazón vuelve a ensancharse y abre sus alas en un deseo de alcanzar el alma sufriente y fundirse todo él en un inmenso abrazo y poder demostrarle todo su amor.

Otras muchas veces las lágrimas se derraman cuando nuestros corazones son atrapados por la tristeza.  Entonces es cuando la mirada se nubla, el rostro se oscurece, el corazón se entenebrece... En esos momentos es muy difícil (o casi imposible) ver la luz y recordar los momentos en que Dios nos ha bendecido con Sus dones y nos ha embriagado con Su Alegría y Su Amor.

Pero otras muchas veces las lágrimas quedan atrapadas y no pueden salir.
Entonces es cuando realmente hay un problema, y muy serio: el corazón se encoge, el alma se agrieta, los ojos se secan, la garganta se cierra, la cabeza se agacha, la mirada se pierde...

Es evidente: en estas, y en otras muchísimas circunstancias (hasta 150 dicen los judíos) las lágrimas resultan ser la medida de nuestros sentimientos.

(Dedicado a los que hoy no pueden llorar)

viernes, 1 de junio de 2012

Nuestras vidas y los árboles


Cada vida que comienza es como un árbol que se planta y al que cuidamos, regando, podando y ayudando a crecer. Los hijos pequeños son semillas plantadas en los huertos de nuestras familias.
Al igual que el hortelano acoda, protege y entalla los pequeños arbustos, así es un padre de familia justo: siempre está llamado a enderezar el crecimiento de sus hijos, incluso cuando llegan a la edad adulta. También entonces el padre, cual diligente hortelano y amante de su hermosa huerta, irá podando y limpiando aquellas ramas y brotes que puedan afear el porte del árbol o también entorpecer su crecimiento.


Así la Palabra de Dios, proclamada y vivida cada día en la mesa del hogar o en la liturgia de la familia, va ayudando constantemente al padre justo a ofrecer una correcta educación para sus hijos.

(De mi trabajo sobre las festividades hebreas;
Capítulo 8 - El Año Nuevo de los árboles
-espacios para la reflexión-).

lunes, 7 de mayo de 2012

La alegría de ser cristiano

Una vez, cierto sacerdote exclamó en medio de una asamblea a unas trescientas personas (de ellas, más de la mitad eran jóvenes de entre 18-25 años), "¡ Es chulísimo ser cristiano !".
Ciertamente, doy fe de ello, pienso lo mismo que aquél joven sacerdote, lleno de vitalidad, entusiasmo y una profundísima fe.


Ayer domingo, varios grupos de cristianos católicos adultos, comunidades enteras formadas por niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres, solteros, casados, viudos...., salimos a la calle a festejar nuestra fe y anunciar públicamente la Resurrección de Jesucristo.
Rezamos, cantamos, escuchamos la Palabra de Dios y bailamos delante de la Escritura, a semejanza del Rey David cuando cruzaba las murallas de Jerusalem con el Arca de la Alianza, a pesar del desprecio que le granjeó Milká (2Sam. cap. 2).
Algunos hermanos proclamaron la grandeza del Señor, atestiguando con sus propias vidas todo cuanto Dios ha hecho con ellos, al igual que el endemoniado de Gerasa, al que el mismo Cristo dijo "ve y anuncia lo que el Señor ha hecho contigo".


Doy gracias a Dios por el espectáculo, quizá bochornoso para algunos, no por eso menos enriquecedor para otros, dimos ayer domingo por la mañana en medio de una plaza.
Doy gracias a Dios por el testimonio, quizá ridículo para algunos, no por eso más valiente para mí, que dieron aquellos hermanos en medio de hombres y mujeres desconocidos.
Pero mis mayores gracias a Dios son dadas por aquellos que escucharon esas breves palabras, que nos vieron cantar y bailar en torno a la Cruz y la Escritura, y que quizá se dijeron en sus corazones: "verdaderamente, ha resucitado el Señor, ¡Aleluya!".

viernes, 20 de abril de 2012

Agradecimiento

Ayer recibí llamada de un antiguo compañero de trabajo.
Después de seis meses sin tener apenas contacto, me comunica mi compañero que su padre acaba de fallecer y que, antes de decírselo a nadie, deseaba que yo lo supiese el primero.
Y aquí va mi pequeño homenaje:

"Querido Guillermo, te agradezco enormemente me hagas partícipe de este momento tan difícil para tu familia.
Te agradezco mucho que, en los momentos en que necesitas un apoyo, una palabra, un consuelo, cuentes conmigo y con mis oraciones.
Te agradezco en gran manera la seguridad que tienes de que mis oraciones van a ser escuchadas.
Muy bien sabes que tu padre ya está gozando de la presencia de Dios en el país de la Vida.
Bien sabes igualmente que El Santo (bendito sea), os concedió la gracia de vivir en una fantástica familia numerosa, temerosa de Dios y refugiada en el seno de la Iglesia.
Sabes perfectamente que tu padre, una vez concluida su labor, estando en paz con todos, dejando atrás los suplicios de algunas enfermedades, pidió una vez más estar con vosotros y recibir los santos sacramentos antes de emprender su gran viaje.
Por eso amigo Guillermo, ten por seguro que vuestro padre, si bien no está entre vosotros, sí que está gozando de la dicha del Padre en el seno de Abraham, Isaac y Jacob. Tu padre supo (y eso que no le conocí personalmente) edificar una familia robusta, unida y basada en los cimientos de nuestra fe, por eso mismo te repito, ten por seguro que lo que esperaba gozar, ya lo está disfrutando.
Rezo a Dios para que conforte la soledad de tu madre y el desconcierto de todos vosotros.
Cuenta con mis oraciones y con todo mi apoyo."

(Dedicado a la familia de D. Juan A. Plaza, que pasó al padre el 19 de abril de 2012. D.E.P.)