martes, 9 de febrero de 2016

Infinitamente libres

Barreras, obstáculos, impedimentos, muros, vallas...

Cada día se nos presenta cual inmenso reto en donde cientos o incluso miles de obstáculos tratan de impedir que cumplamos nuestros sueños o que alcancemos nuestras metas.

En cierto modo somos esclavos de nuestras palabras, de nuestros actos, de nuestras actitudes. Somos esclavos de aquello que, en definitiva, nos define como únicos y nos configura como absolutamente irrepetibles en esta compleja especie humana.

Pero allí, en lo más profundo de nuestros pensamientos, en lo más secreto de nuestro interior, en aquella sacratísima estancia de nuestra propia alma, es en donde somos realmente libres. Es ese lugar en donde, de modo absolutamente inefable, se cumplen nuestros sueños, se alcanzan nuestras metas y finalizan nuestras inquietudes. Es allí en donde nos mostramos en la plena desnudez de lo que realmente somos.

Por tanto, ninguna barrera, ningún obstáculo, ningún impedimento y ningún muro o valla conseguirá jamás detener la persecución sin condiciones de nuestras metas y nuestros sueños.

Feliz martes amigos, vamos a por todas.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ganadores y perdedores

Viendo el panorama solo puedo pensar que absolutamente ningún político ni ninguna formación merecen la confianza de nuestro querido país y así, tras varias semanas oyendo cánticos celestiales y futuros países maravillosos, nos quedamos rotos, boquiabiertos y desalentados.

Es lo que tienen las votaciones, que jamás unen, siempre dividen.

Aunque lo que sí ciertamente se evidencia es que ellos siempre ganan.  Sea como sea siempre ganan porque todos ellos se sienten vencedores, todos levantan sus brazos en señal de victoria y todos se sienten gratamente apoyados por sus votantes.  Total, a fin de cuentas, sigan o no sigan en política, sus cuentas corrientes ya las tienen repletas y sus pensiones aseguradas, por tanto a ellos qué más les da hacerlo bien o hacerlo mal.

Y nosotros, como de costumbre, somos los que siempre perdemos, porque somos los que nos cabreamos, nos enfrentamos, discutimos, nos lamentamos..., en fin, somos lo que somos y seguimos creyendo en sistemas que parece ser dejaron de funcionar hace tiempo.

Uno de vosotros me ha dicho que hoy es la verdadera jornada de reflexión.  No sé, no sé qué pensar.  Creo que hoy lo que toca en realidad es cumplir la penitencia y seguir escuchando las mismas sandeces de siempre para finalmente, no llegar a ningún lado.

Feliz lunes a todos, disfrutemos estas navidades con nuestros seres queridos, que es lo que verdaderamente debía importarnos, y que esos hagan su trabajo, si es que saben hacerlo, cosa que dudo desde hace ya unos cuanto años.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Todos somos artistas

Cada persona posee su verdadera vivencia; cada instante es único e irrepetible; cada sensación, aun siendo infinitamente minúscula en el universo de nuestra existencia, queda grabada en nuestros sentidos para recrear aquél majestuoso mundo de nuestras experiencias.
Nuestras sensaciones se funden unas con otras, nuestras visiones se acumulan, nuestras experiencias nos invitan a saborear nuestros recuerdos…
Gracias a la contemplación de nuestro entorno somos guiados a través de este inmenso abismo que resulta ser nuestra propia existencia en medio de la truculencia de nuestro mundo.
El arte es expresión de una vivencia; el arte es expresión de un sentimiento.
El arte es expresión de nuestras sensaciones; el arte nos ayuda a entendernos y amarnos.
El arte nos permite descansar y dejar volar nuestros más íntimos pensamientos en nuestra ajetreada existencia.
De este modo, todos somos artistas: todos anhelamos un mundo bello y verdadero, un mundo de bondad y descanso, un mundo de luz y color en donde las emociones broten sin sujeción a normas ni estados de ánimo preestablecidos.
Nuestra visión nos invita a deleitarnos en lo que nos rodea, y así somos capaces de recrear lo que percibimos en nuestro interior; pero nuestra imaginación nos hace plasmar, de un modo u otro, aquello que percibimos y que, de algún modo, nos obliga a mejorar una situación anterior. Así, nuestro modo de hablar, de vestir, de comer, caminar…, todo responde a un arte único, verdadero, irrepetible.
Cada uno de nosotros expresamos nuestra propia percepción del mundo obedeciendo a nuestro particular "modus vivendi". Por eso todos somos artistas, porque expresamos lo que percibimos según nuestro peculiar e irrepetible modo de hacerlo.

Cada día se abre ante nosotros cual inmenso universo, sobrecogedor, lleno de misterio y sorpresas, pero a la vez infinitamente bello por su personal carácter individual.

martes, 4 de agosto de 2015

Cada pieza encaja

Cada instante de nuestra existencia es la pieza de un maravilloso puzle en donde cada pieza, nos agrade o no, encaja a la perfección.

Hay momentos en que nos sentimos destrozados, mas realmente lo que estamos es, simplemente descolocados, y necesitamos que alguien nos ayude a reubicar todo en su sitio.

Otras veces nos sentimos pletóricos, y sin embargo lo que realmente necesitamos es que nos recoloquen porque quizá la euforia nos impide ver cómo realmente estamos y lo que verdaderamente somos, llegando a despreciar a quien en realidad quiere echarnos una mano.

Pero el verdadero problema es llegar a encontrar aquella mano amiga que en la dificultad nos brinde su cariño incondicional; esa mano que a veces ignoramos por no ser la que esperamos, por no darnos lo que queremos (que no siempre es lo que necesitamos) o simplemente, no llegamos a ver porque, quizá una pieza de nuestros ojos no está debidamente colocada o no miramos hacia donde realmente tendríamos que mirar.

miércoles, 18 de junio de 2014

Y pasaron más de quince años

Imposible olvidar aquellos ojos que me miraban fijamente cuando apenas habían visto la luz.  No, imposible olvidarlo, eso no puede olvidarse nunca.  Imposible olvidar aquellos primeros pasos, aquellas primeras palabras, sus primeros desastres, sus accidentes, sus risas, sus llantos, sus logros, sus decepciones, sus primeros dibujos, sus primeras letras… No, tampoco eso puede olvidarse.

Mas tampoco es posible olvidar aquellas sencillas puertas que se nos abrieron por vez primera y aquellas afectuosas sonrisas, como aquellos apretones de manos, aquellas voces templadas, aquellas dulces y entrañables miradas.

Pues sí, erais vosotros, todos vosotros.  Esos a los que, cuando llamábamos, abríais vuestras puertas; cuando os consultábamos, ofrecíais vuestro ideario; cuando nos quejábamos, contestabais con la mejor de vuestras sonrisas; cuando nos alegrábamos, derramabais la más dulce de vuestras lágrimas y cuando os necesitábamos, nos abríais vuestro corazón.

Sí, erais vosotros, todos vosotros.  Esos a los que un día encomendamos a nuestra primera hija y, no poco satisfechos, os hemos ido encomendando a todos los demás.

Sí, erais vosotros, todos vosotros.  Esos a quienes mis hijos se dirigen día a día cuando no nos tienen cerca y para quienes sois como el padre o la madre, el amigo o la amiga, el hermano o la hermana, el confesor o confesora, el enfermero o enfermera, el psicólogo o psicóloga, y así como tantos etcéteras podrían ser agregados a una interminable lista.

Pues sí, erais vosotros, todos vosotros, los que ayer, una vez más, conseguisteis arrancarme una lágrima.  Una vez más me abrazasteis, me besasteis, me felicitasteis.  Una vez más tuvisteis paciencia conmigo y con mi familia.  Una vez más me regalasteis la mejor de vuestras sonrisas.  Una vez más, en un acto sencillo, pero no por eso menos entrañable y emotivo, ofrecisteis lo mejor de cada uno de vosotros.

Pues sí, a vosotros, a todos vosotros, a todos los que cada día os levantáis para llenar de grandes valores el Colegio Virgen del Carmen San Patricio, va hoy este mi muy humilde homenaje.

A todos vosotros, gracias de corazón.  Gracias por haber estado, por estar y seguir estando con nosotros y con nuestros hijos.  Porque con nuestras llamadas seguís abriendo vuestras puertas, con nuestras consultas nos seguís ofreciendo vuestro ideario, porque a pesar de nuestras quejas seguís sonriendo, porque cuando nos alegramos siempre tenéis reservada vuestras dulces lágrimas y porque cuando os necesitamos, ahí tenemos vuestro corazón.

A vosotros, a todos vosotros, gracias de corazón, que Dios os bendiga siempre.


(Dedicado a todos los profesionales del Colegio V. del Carmen / S. Patricio)

lunes, 2 de diciembre de 2013

El temeroso San José

Hilaba Santa María,
con aguja de tejer,
sorprendióla San José,
en la clara luz del día.

Horneaba la Santa Virgen,
pá su marido un pastel,
mas pillóla San José,
que cocinar no le exige.

Usaba la Virgen Niña
una piedra de moler,
mas frenóla San José,
cuando vio su tez pardiña.

Mas por fin, Virgen María,
un trabajo has de facer,
ayudar a Dios nacer,
¡Ay José! ¿querrás, María?

viernes, 21 de junio de 2013

Fiestas de fin de curso

Los hijos nunca dejan de sorprendernos.
Por norma general, no suelo asisitr a las fiestas de fin de curso del colegio de los chicos (cosa que ellos entienden, porque a ellos tampoco les gusta ese tipo de eventos), pero este año me he sentido especialmente persuadido por mi hijo David y no dejo de sorprenderme.

Veréis, hace dos semanas, se supone que el ratoncito Pérez le dejó una moneda bajo su almohada y David, ni corto ni perezoso, compró dos entradas para su fiesta de fin de curso.  Mi esposa, interesada en que el chico vaya llenando su hucha con sus propios ahorros, lo recriminó, mas cuando yo le pregunté me dijo muy serio: "Papá, es que quiero que mamá y tú vayáis a verme, por eso, para que no digáis que no, os invito con mi dinero".

Evidentemente, con gran orgullo he ido a la puerta del colegio, he entregado mis dos entradas como si al mejor de los conciertos o sesión de ópera fuese a asistir y, a todo el que conocía le he dicho: "mi hijo David me ha invitado a su fiesta".  Me da igual lo que pensasen los demás: yo he aceptado su invitación, y bien orgulloso que me siento de tener un hijo que, con tan solo 7 años, pueda ser tan generoso.

En estas pequeñas cosas, en la sencillez y la inocencia de un niño, en la providencia diaria, en la generosidad que derraman todos los que me rodean, en las ganas de vivir, es donde cada día se me concede experimentar el Amor de Dios.

Querido David, hijo mío, me ha gustado mucho tu fiesta: que Dios te bendiga siempre.