sábado, 2 de abril de 2016

La flor del asfalto

En medio de la sequedad, de las dificultades, del sol implacable, o cuando las circunstancias en absoluto son favorables, sino más bien contrarias.
En esos momentos en los que casi la totalidad de los mortales parecen haber desaparecido de nuestro alrededor,
Si lo imposible es precisamente la razón por la que deberíamos hundirnos y rendirnos ante la fatalidad de nuestra propia condición; ahí es justo cuando la vida florece y las fuerzas recobran su vigor, y somos capaces de luchar contra las tempestades y nadar contracorriente.
No sé porqué pero, por más que miro esta imagen y la vuelvo a mirar, no puedo sino identificarme plenamente con ella.

viernes, 26 de febrero de 2016

Silencios

Aquellos huecos difíciles de volver a llenar, palabras que arrojamos o nos son arrojadas por arrebatos casi imposibles de controlar, reacciones fruto de nuestra propia primariedad…

Gastamos nuestras vidas intentando llenarlas, o ganar batallas, cuando lo que muchas veces conseguimos es vaciarlas, perdiendo aquéllas una y otra vez.  Mas contemplar una y otra vez el camino, quizá mal andado o mejor, posiblemente errado, o bien rebuscar en aquel hueco vacío aquello que tal vez, en alguna maltrecha ocasión perdimos, no sirve más que para empobrecer nuestra alma y sumirnos en la desesperanza y en la tristeza.

El hueco que deja de estar lleno, las palabras que aquella vez hirieron, los impulsos primarios difíciles de frenar, echar la vista atrás para recrearnos en aquellas profundas huellas… todo esto son, sin más, las páginas del libro de nuestra historia, de nuestra existencia; son los capítulos de nuestro vivir intensamente; son los acordes de esa nuestra perfecta y única gran sinfonía.

En cada página, en cada capítulo, en cada partitura, las pausas y los vacíos siempre son necesarios.  Su objeto no es más que hacernos reposar y serenar nuestras almas.

domingo, 14 de febrero de 2016

Un deporte muy común

La maledicencia, la murmuración, las críticas sin fundamento… todas esas cosas que en ocasiones tanto nos gustan a los humanos, se asimilan a hechos tan cotidianos como derramar un cubo de agua, arrugar un papel o romper un cristal.

Del cubo que se derrama, la totalidad de su agua es imposible de recoger; el papel que arrugamos, por más que nos empeñemos, jamás volverá a presentarse terso y con la suavidad suficiente como para que podamos escribir sobre él dulces palabras, pero además, si arrojamos un vaso de cristal al suelo, nos resulta tarea imposible el intentar recomponer, con los diminutos y dispersos trozos de cristal, aquel suave recipiente que nos brindó deleitarnos el paladar con su delicioso contenido.

Eso mismo ocurre cuando hablamos mal de nuestros semejantes (sí, semejantes, recordemos que eso somos, semejantes en todo): la fama queda totalmente desparramada por el suelo y es imposible volver a recogerla porque, inmediatamente, se evapora, exactamente igual que el agua; su semblante queda arrugado y, por más que volvamos a contemplarlo, sólo percibiremos la fealdad de sus arrugas, sin posibilidad de esbozar sobre él el menor atisbo de belleza y, por supuesto, toda su persona, toda su alma, todo su ser, quedan destrozados ante nosotros cual vaso de cristal arrojado a nuestros pies y ante el cual, la única opción que queda, es barrerlo para no herirnos los pies con el resultado de nuestra magnífica proeza.

Quizá nos suene a sandez, o nos resulte ciertamente ridículo, o incluso pueda llegar a ser insignificante, pero ese es, ni más ni menos, el resultado de algunas de nuestras “opiniones”.  Sin embargo, lo más gracioso de todo esto, es que este es uno de nuestros deportes preferidos.

Buen domingo a todos.

martes, 9 de febrero de 2016

Infinitamente libres

Barreras, obstáculos, impedimentos, muros, vallas...

Cada día se nos presenta cual inmenso reto en donde cientos o incluso miles de obstáculos tratan de impedir que cumplamos nuestros sueños o que alcancemos nuestras metas.

En cierto modo somos esclavos de nuestras palabras, de nuestros actos, de nuestras actitudes. Somos esclavos de aquello que, en definitiva, nos define como únicos y nos configura como absolutamente irrepetibles en esta compleja especie humana.

Pero allí, en lo más profundo de nuestros pensamientos, en lo más secreto de nuestro interior, en aquella sacratísima estancia de nuestra propia alma, es en donde somos realmente libres. Es ese lugar en donde, de modo absolutamente inefable, se cumplen nuestros sueños, se alcanzan nuestras metas y finalizan nuestras inquietudes. Es allí en donde nos mostramos en la plena desnudez de lo que realmente somos.

Por tanto, ninguna barrera, ningún obstáculo, ningún impedimento y ningún muro o valla conseguirá jamás detener la persecución sin condiciones de nuestras metas y nuestros sueños.

Feliz martes amigos, vamos a por todas.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ganadores y perdedores

Viendo el panorama solo puedo pensar que absolutamente ningún político ni ninguna formación merecen la confianza de nuestro querido país y así, tras varias semanas oyendo cánticos celestiales y futuros países maravillosos, nos quedamos rotos, boquiabiertos y desalentados.

Es lo que tienen las votaciones, que jamás unen, siempre dividen.

Aunque lo que sí ciertamente se evidencia es que ellos siempre ganan.  Sea como sea siempre ganan porque todos ellos se sienten vencedores, todos levantan sus brazos en señal de victoria y todos se sienten gratamente apoyados por sus votantes.  Total, a fin de cuentas, sigan o no sigan en política, sus cuentas corrientes ya las tienen repletas y sus pensiones aseguradas, por tanto a ellos qué más les da hacerlo bien o hacerlo mal.

Y nosotros, como de costumbre, somos los que siempre perdemos, porque somos los que nos cabreamos, nos enfrentamos, discutimos, nos lamentamos..., en fin, somos lo que somos y seguimos creyendo en sistemas que parece ser dejaron de funcionar hace tiempo.

Uno de vosotros me ha dicho que hoy es la verdadera jornada de reflexión.  No sé, no sé qué pensar.  Creo que hoy lo que toca en realidad es cumplir la penitencia y seguir escuchando las mismas sandeces de siempre para finalmente, no llegar a ningún lado.

Feliz lunes a todos, disfrutemos estas navidades con nuestros seres queridos, que es lo que verdaderamente debía importarnos, y que esos hagan su trabajo, si es que saben hacerlo, cosa que dudo desde hace ya unos cuanto años.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Todos somos artistas

Cada persona posee su verdadera vivencia; cada instante es único e irrepetible; cada sensación, aun siendo infinitamente minúscula en el universo de nuestra existencia, queda grabada en nuestros sentidos para recrear aquél majestuoso mundo de nuestras experiencias.
Nuestras sensaciones se funden unas con otras, nuestras visiones se acumulan, nuestras experiencias nos invitan a saborear nuestros recuerdos…
Gracias a la contemplación de nuestro entorno somos guiados a través de este inmenso abismo que resulta ser nuestra propia existencia en medio de la truculencia de nuestro mundo.
El arte es expresión de una vivencia; el arte es expresión de un sentimiento.
El arte es expresión de nuestras sensaciones; el arte nos ayuda a entendernos y amarnos.
El arte nos permite descansar y dejar volar nuestros más íntimos pensamientos en nuestra ajetreada existencia.
De este modo, todos somos artistas: todos anhelamos un mundo bello y verdadero, un mundo de bondad y descanso, un mundo de luz y color en donde las emociones broten sin sujeción a normas ni estados de ánimo preestablecidos.
Nuestra visión nos invita a deleitarnos en lo que nos rodea, y así somos capaces de recrear lo que percibimos en nuestro interior; pero nuestra imaginación nos hace plasmar, de un modo u otro, aquello que percibimos y que, de algún modo, nos obliga a mejorar una situación anterior. Así, nuestro modo de hablar, de vestir, de comer, caminar…, todo responde a un arte único, verdadero, irrepetible.
Cada uno de nosotros expresamos nuestra propia percepción del mundo obedeciendo a nuestro particular "modus vivendi". Por eso todos somos artistas, porque expresamos lo que percibimos según nuestro peculiar e irrepetible modo de hacerlo.

Cada día se abre ante nosotros cual inmenso universo, sobrecogedor, lleno de misterio y sorpresas, pero a la vez infinitamente bello por su personal carácter individual.

martes, 4 de agosto de 2015

Cada pieza encaja

Cada instante de nuestra existencia es la pieza de un maravilloso puzle en donde cada pieza, nos agrade o no, encaja a la perfección.

Hay momentos en que nos sentimos destrozados, mas realmente lo que estamos es, simplemente descolocados, y necesitamos que alguien nos ayude a reubicar todo en su sitio.

Otras veces nos sentimos pletóricos, y sin embargo lo que realmente necesitamos es que nos recoloquen porque quizá la euforia nos impide ver cómo realmente estamos y lo que verdaderamente somos, llegando a despreciar a quien en realidad quiere echarnos una mano.

Pero el verdadero problema es llegar a encontrar aquella mano amiga que en la dificultad nos brinde su cariño incondicional; esa mano que a veces ignoramos por no ser la que esperamos, por no darnos lo que queremos (que no siempre es lo que necesitamos) o simplemente, no llegamos a ver porque, quizá una pieza de nuestros ojos no está debidamente colocada o no miramos hacia donde realmente tendríamos que mirar.